¿Cómo afrontar una lesión deportiva?

Es muy difícil separar la práctica deportiva de las lesiones. Todo practicante de un deporte va a estar en algún momento de su vida lesionado. Además, si eres competidor o profesional y cuando te levantas por la mañana no tienes ningún tipo de dolor, es que no eres humano, sobre todo si has cumplido los 30.

Por lo tanto, ahora que sabes que la lesión está unida al deporte, es el momento de saber cómo afrontarla.

  • Me he lesionado, ¿qué hago?

Si tu lesion requiere de alguna acción que no dependa de ti, como por ejemplo una rotura de un hueso que requiere que lleves una escayola o una intervención quirúrgica de urgencia que te obligue a mantener reposo, te recomiendo que uses la paciencia y aceptes las situación, es lo que hay, aunque también puedes buscar en google cómo fabricar una máquina del tiempo y pedirle a tu familia y amigos que la construyan.

Para los que no hayan conseguido construir la máquina del tiempo, os cuento mi historia. Cuando tenía 19 años estaba en el segundo año de universidad y también estaba totalmente fuera de forma. En un fin de semana de puente largo que había ido a mi casa a visitar a mis padres, decidí que iba a empezar mi preparación física. Hablé con mi mejor amigo Javi, que por aquel entonces estaba en el ejército y corría 15 km diarios. Quedamos para el día siguiente en ir a correr por el campo y así evitar la periostitis que por aquel momento era lo único que me fastidiaba de vez en cuando. Así que ahí estábamos mi amigo y yo levantados muy tempranito, corriendo por la naturaleza, hasta que llegamos a un antiguo molino de agua derruido y a mí se me ocurrió la brillante idea de escalarlo; hasta aquí bien porque llegué a una segunda altura donde quedaban los restos de una ventana y estuve ahí sentado un poco mientras bromeaba con mi amigo, que se quedó abajo. Luego decidí subir un poco más y así poder coronar el molino y ya bajar por otro lado por el que se podía salir andando. Pero justo al agarrar la piedra que me llevaría a la cima…, me quedé con ella en la mano y me precipité desde unos 6 metros. Así que lo que a mí me pareció una estupenda idea se convirtió en tres vértebras lumbares fracturadas, con la suerte de que no sufrí ningún daño neurológico, mi médula quedó intacta. El romperme la espalda me mantuvo tumbado en una cama sin poder levantarme para nada y, cuando digo para nada, es para nada…, durante 40 días, la primera semana en el hospital y el resto en mi casa, menos mal.

Bueno, pues aquí tuve que armarme de paciencia, y aceptar que no iba a poder moverme. El no poder moverme me iba a hacer perderme las asignaturas del primer cuatrimestre y luego tener  que recuperarlas en septiembre. También me hizo aprender que haber sido tan intrépido me había costado muy caro y además debía estar agradecido con mi suerte, que me dejó volver a andar.

Volviendo, estaba atrapado por mi cama…. ¿qué hice?  Aproveché para hacer cosas que nunca hacía porque siempre estaba haciendo otras cosas, así que me leí un buen best sellers (yo nunca leía novelas, sólo las que me obligaban en el colegio). En mi casa mi padre puso internet en el año 96, así que puedes imaginarte dónde estaba yo mientras tu leías, y esta experiencia de leerme un buen libro me sorprendió muchísimo y me encantó. También aproveché para ver muchas películas que tenia pendientes; a mí me encanta el cine, en un día me vi El Padrino, El Padrino II y El Padrino III una detrás de otra, otro día vi la Guerra de las Galaxias episodios IV, V y VI seguidos, ¿has podido hacer eso alguna vez un día entre semana? pues yo lo hice un martes, bendito emule… En este momento en que sólo podía esperar a que pasara el tiempo y me ayudó saber que era algo temporal, que si lo hacia bien y no me movía durante 40 días podría volver a hacer vida normal. Aproveché para ver mucho cine, leer, tener largas charlas con mi padre y dejarme cuidar.

Llega el momento en el que se acaba el reposo y empieza la rehabilitación, aquí puede que se te haya acabado la paciencia pero de nuevo la necesitas, es importante que si eres deportista estés federado, parece una obviedad pero en el mundo amateur, lo habitual es no estarlo. Al estar federado te será mas fácil encontrar un médico especializado y que no te diga que te olvides de volver a hacer eso que tanto te gusta y además podrás acceder a una rehabilitación de más calidad que la que se ofrece en la seguridad social.

  • Fase de Rehabilitación ¿cómo puedo rehabilitarme mejor?

-Busca al profesional adecuado, si no estás federado te recomiendo que hagas un esfuerzo y le pidas cita a un Médico del Deporte, a no ser que quieras escuchar que debes pasarte el resto de tu vida entre algodones.

-Esfuérzate en los ejercicios de tu rehabilitación intenta ir mas allá y si es frustrante cambia la cara de frustración por una sonrisa aunque sea falsa y no venga a cuento.

– Sigue yendo a tu club o donde entrenes, haz allí ejercicios de rehabilitación extra, no pierdas el contacto con tu gente, quizá tú no puedas entrenar, pero puedes mirar cómo lo hacen y quizás aprendas algo, algo que no habías podido aprender antes al observar desde otra perspectiva. Además, seguro que puedes ayudar en algo a tus compañeros, acompáñales a las competiciones, trata de llevar una vida lo más parecida posible a la que llevabas cuando estabas en activo, no cambies tu deporte por el Candy Crush Saga.

– Búscate unos párpados para tus oídos. Es probable que escuches que al marido de la prima de tu vecina le pasó lo mismo que a ti y en dos semanas ya estaba corriendo un triatlón, créete la mitad. Escucha a los profesionales y si alguien te dice que conoce a alguien que ha tenido lo mismo que tú y está muy bien,  pídele su teléfono y habla directamente con él.

-Entrena en imaginación, medita y entrena otras habilidades necesarias para la vida y para tu deporte,

-Fórmate, haz cursos, aprovéchate tú de la situación, que no se aproveche ella de ti.

  • Hola, ya estoy aquí de nuevo

Parece de perogrullo, pero como la paciencia puede que se fuera a por tabaco y no volviera, a la hora de volver hay que tomárselo con  calma…, tranquilo…, poco a poco…,  es importante tenerlo claro. Debes seguir la misma lógica que cuando arrancas tu coche  por la mañana y está frío. ¡Trátate con cariño!, no creo que quieras estropearte de nuevo o estropearte algo nuevo.

Ahora atento a este vídeo:

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