Entrenando el hemisferio derecho

El hemisferio derecho es nuestro hemisferio no dominante, como norma general. El hemisferio derecho comprende el mundo de forma holística, integral. “Ve el bosque sin necesidad de ver los árboles”, es intuitivo, viso-espacial, no verbal y emocional, Es la parte del cerebro con la que nos expresamos de forma creativa y artística.

En cambio, nuestro hemisferio izquierdo, hemisferio dominante si somos diestros, analiza el mundo de forma detallada y minuciosa, “ve los árboles sin tener que ver el bosque”. Es el hemisferio lógico, analítico, el de la razón y el lenguaje verbal.

Si nos fijamos en su estructura, en el hemisferio izquierdo hay mucha más sustancia gris, que es propia de los núcleos celulares de las neuronas y el hemisferio derecho tiene más cantidad de sustancia blanca, que es propia de los axones y dendritas neuronales. En la sustancia blanca, existen muchas más conexiones interneuronales, y  en la sustancia gris hay menos conexiones pero las que hay están mas especializadas.

El hemisferio izquierdo es nuestra parte más consciente y el hemisferio derecho es nuestra parte más inconsciente. Pero nuestro hemisferio izquierdo se siente superior al derecho y le gusta imponerse sobre él con sus razonamientos lógicos, su  juicio crítico, pensamientos negativos…, consiguiendo marginar a nuestra parte más creativa y  nuestra inteligencia emocional y social.

La mayoría de las veces que se nos ocurre una idea, ¿no parece que viene sola?, como si pasara por allí y la hubiéramos atrapado por casualidad. Esto suele ocurrir cuando una comunicación interneuronal del hemisferio derecho se hace consciente.

No sé si alguna vez has estado en un congreso…, una feria de muestras…, o un networking… Pues bien, el hemisferio derecho es como si fuera algo parecido. Si nos imaginamos que los núcleos de las neuronas son las oficinas de las empresas y los axones  y dendritas son los comerciales. En el hemisferio derecho habría una representación de diferentes empresas… lugares… profesiones… potenciales clientes… a los que les puede interesar relacionarse entre sí y se encuentran en un sitio donde pueden intercambiar información.

¿Qué hacen?

Hablan entre ellos… intercambian ideas… se inspiran unos a otros… Se establecen relaciones… Dices “anda, esto lo había pensado hacer yo…” y luego cuando el representante vuelve de la feria, congreso o networking, informa a su jefe y a sus compañeros de lo que le ha parecido interesante.

Muchas veces, cuando queremos mejorar en algo, lo intentamos usando nuestra mente racional (hemisferio izquierdo) y si queremos ser mejores deportistas entrenamos más…, si queremos ser mejores psicólogos estudiamos más…, si queremos ser mejores en nuestro trabajo nos quedamos más horas…, si queremos mejorar nuestra creatividad nos repetimos una y otra vez: a ver si me viene la inspiración, hay que ver, que no me viene la inspiración…

Cuando intentamos resolver estas cuestiones de esta forma, nos cuesta muchísimo trabajo, como por ejemplo resolver el acertijo de los 9 puntos, si no haces un poco de trampa, no lo consigues. Tu hemisferio derecho, con sus habilidades viso-espaciales, te dará la clave para resolverlo, pero tienes que darle permiso.

Aprovechando el buen tiempo que hace aquí en málaga y quiero mejorar en varias cosas, estoy aprendiendo a usar el Slackline, que es una cinta tensada entre dos árboles en la que hay que mantener el equilibrio.  Una de las cosas que mas satisfacción me produce es aprender a hacer algo difícil y que me suponga un reto mientras me divierto. El Slackline es una de esas cosas que me va a ayudar a entrenar mi hemisferio derecho para poder transferirlo a otros terrenos, ya que requiere mucha concentración, mucha tolerancia a la frustración y muy poca vergüenza.

Mientras aprendo, estoy entrenando muchas  habilidades necesarias en mi vida cotidiana, el equilibrio me es vital para la práctica de mi deporte, a la vez que fortalezco mis abdominales, mis piernas, mi espalda…, músculos que me ayudan a tener una mejor postura. Al mejorar el equilibrio, mejora mi conciencia kinestésica, entreno la capacidad de observación, de concentración, necesito dejar mi auto-diálogo en silencio y respirar bien, para lograr cruzar la línea; si me enfado, me frustro o miro al suelo, seguro que me caigo y vuelta a empezar. Además, también requiere de habilidades sociales, ya que mucha gente se acerca a preguntarme qué hago y quiere probar. Para mí esta es una actividad en la que puedo alcanzar mi estado de Flow.

 

 

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